Cada mes sus socios gastan dinero de verdad en buena comida y suplementos, al por menor, en una tienda que nunca los ha conocido. El colectivo compra directamente en origen, y se recoge en su recepción, bajo su techo. El margen que antes salía del edificio ahora se queda dentro.
Proteína, creatina, magnesio, carne decente, huevos decentes. Sus socios lo compran de todos modos, cada mes, y nada de eso pasa por su club. Usted les dio la razón para preocuparse por su salud, y otro se lo factura. Eso no es una nueva idea de ingresos. Es una fuga.
En solitario, pide en pequeñas cantidades y lo paga. Nadie en origen le devuelve la llamada. Eso no es una negociación, es una página de pago.
Miles de socios que quieren las mismas cosas cada mes es una conversación distinta. El mecanismo es sencillo y es todo el truco: cuantos más socios en el pedido, mejor precio en origen.
Nada se envía a domicilio. Se recoge bajo su techo, así que el margen se queda en el edificio y la gente cruza su puerta cada mes, hayan entrenado esa semana o no.
No vendemos el mismo colectivo a usted y al gimnasio de la esquina. Quien se mueva primero en una ciudad se lo queda.